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barbarabutragueño

 

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El asunto es éste:

el cuerpo se dilata en soledad se expande sobre sí mismo

y de cuando en cuando abre puertas ventanas se proyecta

pero hay algo de negación en la apertura algo de carencia que abre huecos y el cuerpo es pájaro enfermo que gira y se vierte

fósforo en la garganta sacrificio

y el cuerpo busca porque se busca se lanza porque se niega y es en el salto donde por fin se asume en vertical se asume en punto de fuga:

es lo precisamente otro desde fuera de sí mismo

y cae y se termina de parir en la caída.

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Y es entonces cuando uno debe asumir el oficio

cuando es debido hacerse límite y cercar el origen y gritar alacranes y apuntalar las casas que nos quedan

dejar de pulirnos a modo de espejo

comprender que somos sed porque somos pozo

y entender que la forma más perfecta del amor es el regreso

y volver a uno para no negarse jamás

volver a uno para ser el centro de toda ausencia

y cobrar sentido en la casa propia de los huesos

en la oscura biología del desahucio que se impone.

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Jueves 18 de junio de 2009, 22.00 horas
quinto recital del ciclo El Ovillo de Ariadna   

con ALEJANDRO CÉSPEDES
y
BÁRBARA BUTRAGUEÑO

Café Hernán Cortés
C/ Hernán Cortés, 8
Metro Tribunal
Entrada Libre

 

organiza la editorial SIAL

http://www.elovillodeariadna.blogspot.com/

 

 

/Leeré mi nuevo poemario.  Me encantaría veros allí.
Un abrazo
B.

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crucesbarbarabutragueño

.A  la Aurora de Alejandro

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Dividirme en dos

a modo de célula

 

una,

la resignada

la que se hace ave y noche y canto

e inventa la luz para nombrarle

la que le sangra despacio

a golpe de oración

y se despeña vencida contra sus rocas

con el camisón agitado

temblando silencio

 

otra,

la insurrecta la deseada

la que exhala flores rojas

y lleva el mundo inscrito en la mirada

y nunca llora la noche de su cuerpo incompleto

 

y encontrar el equilibrio

hallar el punto de fuga

el solapamiento

de la enferma y débil bárbara

la fosa donde su cuerpo

pueda enderezarse muerto

sin ensuciarme

 

y luego las dos

diluidas en mi vientre-madre

supurando lo mejor de sus salivas

dándome oídos para las cosas inaudibles

fuerza

para escalar su cuerpo árido

su castillo alto de arenas blandas

 

 

pero tardaré en aprender el oficio de dividirme

y mientras tanto he de ver la belleza en la herramienta

en el óxido de su metal castigado

 

y sólo así

pronunciándolas despacio entre los gritos

descifrando el origen de mis actos que son los suyos

podré callar la sed de los espejos

podré mirarme con piedad y decirme

ahora soy ella   ahora la otra

y perdonarme al fin con las manos abiertas

abriendo la puerta correcta

guiando a la niña a su escondite

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